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Aprendé cómo entrenar la memoria para tus estudios

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La memoria es una de las capacidades cognitivas del ser humano. Herramienta, si se quiere, útil y poderosa es la clave del aprendizaje e inteligencia humanos. Si es la capacidad de almacenar, recuperar e incorporar información, ¿se puede entrenar la memoria

La respuesta es afirmativa.

Como todas las habilidades, y por más innata que sea, para aprovecharla al máximo, es importante ejercitarla. En este artículo te contamos las mejores técnicas para entrenar tu memoria a la hora de preparar exámenes y otras instancias de estudio.

¿Es posible mejorar tu memorización?

Como dijimos, la memoria es una capacidad cognitiva. Esto no quita que se la pueda estimular, trabajar y mejorar. Entrenar la memoria es un tipo de ejercitación que, incluso, mejora la calidad de vida de las personas a lo largo de todo su recorrido vital.

Numerosos estudios en el marco de las neurociencias (recogidos en CogniFit) dan cuenta de la importancia de la estimulación de la memoria. Para ello los científicos desarrollan técnicas muchas veces lúdicas y orientadas a las distintas edades o necesidades de las personas.

En la etapa de estudiante, la memoria en cuanto la capacidad de recuperar información a voluntad es estratégica para superar exámenes e instancias de evaluación. Esto siempre acompañado de técnicas de estudios específicas como la técnica Feynman, por ejemplo.

A continuación repasamos algunas estrategias que te permitirán encontrar en tu memoria la principal aliada de tus estudios.

Las claves para entrenar tu memoria

En primer lugar, es necesario perderle el miedo a la idea de memorizar. No se trata de repetir como un loro. Por el contrario, entrenar la memoria supone un tipo de aprendizaje muy activo que involucra facultades mentales superiores.

En líneas generales, la memoria puede ser entrenada a partir de ciertos ejercicios cognitivos, así como con juegos mentales. De la misma manera, se la puede entrenar en relación con el estudio.

Después de todo, si la memoria admite múltiples clasificaciones, ¿por qué no se la podría entrenar en favor de una u otra área? Esto quiere decir que para hablar de tipos de memoria tenemos que decidir de antemano en relación con qué preguntamos por la memoria.

  1. Por el tiempo que permanece la memoria en el sistema, hablamos de memoria de corto o largo plazo.
  2. Por el tipo de información, hablamos de memoria verbal o no verbal,  ejemplo de esta es la memoria propioceptiva, referida a la capacidad del cerebro sobre las partes del cuerpo.
  3. Por el órgano sensorial empleado, hablamos de memoria gustativa, olfativa, háptica (referida al tacto), visual y auditiva.

Entonces, ¿cómo podemos poner todas estas características de la memoria al servicio de nuestros estudios? Veamos algunas estrategias para entrenar la memoria a la hora de estudiar.

Repetición

Una de las técnicas más básicas para ejercitar la memorización de un concepto es la repetición. Es decir, repetir la idea continuamente las veces que sea necesario hasta fijarla en la mente.

Este es uno de los hábitos más conocidos e iniciales para entrenar la memoria. Su permanencia a través del tiempo se debe a que está comprobada su efectividad. 

De hecho, lingüistas como Ivonne Bordelois sostienen que la escuela debe volver a la memorización de poesías. Esta es una de las formas más efectivas de incrementar el vocabulario de los hablantes de una lengua.

El uso de siglas

Otra de las herramientas más efectivas para ejercitar la memoria es el uso de siglas. Una sigla es la abreviatura por la letra inicial de un nombre, pero se puede aplicar también a un concepto (y entonces tenemos un acrónimo).

De esta forma, se puede condensar la información de una idea, para recuperarla luego. Este mecanismo es uno de los ejercicios más recomendados para trabajar la memoria, ya que permite transformar datos complejos en una palabra única, si se quiere.

Una sigla es una nueva palabra que se forma a partir de la inicial de una frase: usala como técnica de memorización de conceptos clave.

En general, en el caso de crear una abreviatura, se recomienda que tenga cierta sonoridad, sentido lingüístico, o bien que pueda asociarse fácilmente según la persona que la utilice.

Por su parte, también existen abreviaturas convencionales que ya están socialmente reconocidas: 

  • SIMELA (sistema métrico legal argentino).
  • SIMOSE (para referirse a los estudios de sintaxis, morfología y semántica en las cátedras de gramática universitaria). 
  • MKT (cuando hablamos de márketing) o RRHH (cuando nos referimos a los estudios y el área de los recursos humanos).

De cualquier manera, se trata de una técnica valiosa para comprimir y luego recuperar información.

Leer activa la memoria

La lectura, sistemática, por estudio o por placer, es una de las actividades más relacionadas con la estimulación de la memoria. Las ventajas que ofrece como actividad cognitiva son múltiples. 

Por ejemplo, estimula el desarrollo de la imaginación, favorece el crecimiento del lenguaje, y contribuye a mejorar la comunicación.

Durante el proceso de lectura se estimula la actividad cognitiva, y por lo tanto, se potencian las conexiones y los procesos de aprendizaje. De esta forma también se previenen y se atenúan las potenciales pérdidas de memoria.

De todas maneras, si bien es importante recordar lo que se lee y mantenerlo en el tiempo, es fundamental comprender el contexto y el contenido de lo que se está leyendo. Es decir, entender la esencia o ideas principales del texto.

La lectura y la adquisición de vocabulario específico van de la mano: mientras más se lee, más vocabulario incorporamos. Pero siempre es necesario el anclaje a partir de lo que ya se sabe.

Explicá lo que leés

Un aspecto fundamental que ayuda a la memoria durante la lectura es la práctica en voz alta. También se recomienda contar lo leído a otras personas. Sin embargo, la lectura en voz alta, estimula la memoria auditiva en paralelo con la visual y es una excelente técnica de estudio.

Luego, será viable contar eso que hemos leído. Allí se podrá apreciar cuántas palabras del vocabulario específico se han incorporado y cuantas aún requieren un poco más de repetición. Lo mismo con los conceptos fundamentales (y en este punto, te recordamos la estrategia de las siglas).

Lee para entrenar la memoria

El mecanismo de leer en voz alta y relatar permite conectar el habla con la escucha. De esta forma, se refuerza la memoria junto con la conciencia práctica.

Por otra parte, el proceso de explicar lo que se lee contribuye, sobre todo, a fijar la idea. Al ejercitar la práctica de explicar con palabras propias, se ejercita la capacidad de generar una síntesis y de comprender.

Aprendé un idioma

Son diversos los estudios que relacionan el aprendizaje de idiomas con la estimulación cognitiva. Estudiar un idioma implica un esfuerzo intelectual y cognitivo que influye favorablemente en la capacidad de atención y memoria. 

Pero si los idiomas no son lo tuyo, no te preocupes. En realidad se trata de incorporar aprendizajes nuevos: ya sea sobre idiomas u otros conocimientos. Lo realmente estimulante para la memoria es aprender algo nuevo, sobre todo si requiere cierto nivel 

Juegos de palabras

Esta es otra de las opciones más recomendadas para mantener activa la memoria. Se trata de, por ejemplo, las sopas de letras y los crucigramas, o juegos similares. Estas prácticas o pasatiempos también impulsan a retener conceptos y palabras, relacionar, e integrar ideas.

Los nuevos aprendizajes, sobre todo si son desafiantes, renuevan y mantienen activo el sistema cognitivo, y por lo tanto, la memoria.

Muy en línea con la memorización de poesías, la construcción de siglas o acrónimos y el desafío de nuevos aprendizajes, los juegos de mesa son un modo lúdico y entretenido de entrenar la memoria. 

Existen estrategias relacionadas con los juegos de palabras, como las rimas, adivinanzas, y trabalenguas. Muchas veces también, hay recursos nemotécnicos que se basan en el carácter lúdico del aprendizaje. como esa regla de química que dice “el pico del pato es hermoso y chiquito”, para referirse a sales y ácidos.

Por su parte, el hecho de relacionar conceptos con imágenes, o plasmar temas en esquemas también es recomendable para ejercitar la memoria visual. Luego, todas estas son formas sencillas de ejercitar la memoria en el día a día.

Descansá la mente

Por último, tan importante como entrenar a tu memoria es darle a tu mente tiempos de descanso adecuados y de calidad. Al descansar o poner en reposo la actividad intelectual, se organizan mejor los conocimientos adquiridos.

De alguna manera, aquello nuevo que incorporamos se acomoda para convivir a junto con la información anterior. Algunos autores han descrito este proceso como la construcción de un andamio, donde lo nuevo se apoya en lo previo de forma tal que eso nuevo servirá luego de soporte a lo que debe seguir.

En este sentido, es fundamental tener un descanso continuo y apropiado. También se puede alternar el estudio con lapsos de descanso, aplicando técnicas de administración del tiempo como la pomodoro. 

En todos los casos, está comprobado que las pausas son necesarias para refrescar la mente y ordenar la información. 

Conclusión

La memoria es una herramienta cognitiva fundamental a la hora de estudiar. Como capacidad humana, es posible ejercitarla y estimularla en cualquier etapa de la vida.

Durante la época de estudio será fundamental desarrollar técnicas y estrategias que favorezcan la memoria como la capacidad de recuperar información a voluntad. Sin embargo, la memoria es innata para el ser humano. 

Por lo tanto, la estimulación temprana de esta habilidad mejora la calidad de vida de las personas, siempre. Una vez que se incorporan estrategias y herramientas como parte de los procesos de estudio, es probable que te acompañen el resto de tu vida.

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